Por primera vez utiliza pequeñas piezas de cerámica precolombina que unen a su innegable valor estético una cierta tosquedad de ejecución que casa a la perfección con las texturas de las piedras preciosas, siempre de formas irregulares y caprichosas. El innegable encanto y belleza que poseen estas uniones es consecuencia, por supuesto, del personal gusto estético de Laura y nunca dejarán de admirarnos las posibilidades y sugerencias que ofrecen.
A su función utilitaria de adorno se unen conceptos como el paso del tiempo, la eternidad de los símbolos y las propiedades curativas de los amuletos o la energía telúrica que irradian las piedras que proceden directamente de la tierra.
La duración en el tiempo es, a la postre, lo que une estas piezas arqueológicas con las piedras preciosas de edad milenaria y que nos transmiten una idea de la eternidad.
Joan Sola
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